Las autolesiones en adolescentes son un tema delicado y complejo que ha ganado visibilidad en los últimos años. Este comportamiento, que puede manifestarse de diversas formas, a menudo es un signo de angustia emocional y puede estar relacionado con problemas subyacentes como la depresión, la ansiedad o el estrés.
Las autolesiones se refieren a cualquier acto deliberado de daño físico hacia uno mismo, sin la intención de suicidarse. Esto puede incluir cortarse, quemarse o golpearse, entre otras. Aunque estos comportamientos pueden parecer desconcertantes para los padres y docentes, es importante entender que suelen ser una forma de lidiar con emociones abrumadoras o situaciones difíciles.
Es crucial que padres y docentes estén atentos a las señales que podrían indicar que un adolescente está lidiando con problemas emocionales graves. Algunas señales incluyen:
Verbales | No verbales |
Verbalizaciones negativas:
Que le lleven a hablar sobre sentimientos de desesperanza o inutilidad. |
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Cada vez más a través de las redes sociales podemos ver señales de alerta, por ejemplo: cambios en el comportamiento online, publicaciones y contenido de carácter autolesivo, triste o culpable y búsquedas de información sobre autolesiones o suicidio. Especial atención también a conductas como despedidas, regalar objetos preciados, cierre de cuentas sociales ya que pueden indicar riesgo de suicidio.
Probablemente el adolescente utilice la autolesión como estrategia para regular sus emociones o gestionar su mundo interno. En este proceso, en ocasiones surgen otras funciones como puede ser el autocastigo cuando el adolescente está experimentando altos sentimientos de culpa, la búsqueda de sensaciones o estrategia de conexión con uno mismo, la capacidad de influir en otras personas o relaciones (no se trata de llamadas de atención), e incluso como “juego, reto o por contagio” para sentir pertenencia a un grupo.
Si bien puede ser difícil para los padres, educadores o amigos abordar este problema, es fundamental hacerlo con sensibilidad y empatía.
1. Generar un espacio de confianza y elegir el momento adecuado
Antes de abordar el tema de las autolesiones, es esencial establecer un ambiente donde el adolescente se sienta seguro y cómodo. Esto implica:
El momento en que decides hablar sobre las autolesiones es crucial. Busca un entorno tranquilo y privado donde ambos podáis conversar sin interrupciones. Evita abordar el tema durante momentos de tensión o conflicto, ya que esto puede hacer que el adolescente se cierre aún más.
2. Cuidar mi forma de hablar
Al hablar sobre autolesiones, es importante utilizar un lenguaje que no sea estigmatizante ni alarmante. Algunas recomendaciones incluyen:
También te puede ayudar en lugar de hacer preguntas cerradas que puedan llevar a respuestas monosilábicas, utilizar preguntas abiertas que fomenten la conversación. Por ejemplo:
«¿Cómo te has estado sintiendo últimamente?»
«¿Hay algo que te gustaría compartir conmigo?»
Esto les dará la oportunidad de abrirse y compartir sus experiencias.
3. Ofrecer apoyo emocional
Es fundamental mostrar empatía y comprensión hacia lo que están viviendo. Hazles saber que no están solos y que estás dispuesto a ayudarles a encontrar soluciones saludables para lidiar con sus emociones.
4. Promover la búsqueda de ayuda profesional
Si el adolescente está lidiando con problemas emocionales graves la opción de buscar un profesional de la salud mental es prioritario. Si el adolescente no quiere acudir, tú mismo puedes buscar la ayuda para que puedas acompañar a tu hijo/a de la mejor forma posible en el momento tan complicado que seguramente esté viviendo.
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