El inicio de un nuevo año es un momento en el que solemos pararnos a reflexionar sobre nuestras metas y propósitos. Uno de los más comunes es mejorar nuestra salud a través de mejorar nuestros hábitos, por ejemplo, en torno a la alimentación. Sin embargo, ¿tenemos claro qué es salud y qué comportamientos o actitudes son saludables?
A diario a través de la televisión, la publicidad y las redes sociales recibimos mensajes que pueden influir en nuestro concepto de salud y en nuestras decisiones alimentarias.
“La conducta alimentaria se ve afectada por muchos factores como genes, hormonas, creencias religiosas, estado de ánimo, medios de comunicación y medio ambiente” (Ayyildiz F., Akbulut G., Karaçil Ermumcu M.S., Acar Tek N., 2023)
HACER DIETA ME HARÁ FELIZ
Todos tenemos ideas muy interiorizadas que igualan salud a peso, entendiendo la delgadez como un signo de bienestar. Sin embargo, esto va mucho más allá de la salud. Tener un cuerpo delgado socialmente es sinónimo de un cuerpo normativo, más cercano al estándar de belleza. Cumplir este canon se asocia a ser una persona feliz, exitosa, capaz, con fuerza de voluntad y una vida social plena surgiendo así el pensamiento mágico de que “si cambio mi cuerpo, mi vida será mejor y seré feliz”.
Junto a esto aparece la solución, muchas veces casi milagrosa: HACER DIETA.
“La industria de la dieta posee la habilidad especial para identificar “problemas” y ofrecer “soluciones” por un módico precio” (Light, A., 2022)
La ciencia ya ha demostrado que las dietas no funcionan.
Además, las dietas tienen un impacto emocional negativo y generan un aumento de los niveles de estrés que afectan al bienestar psicológico.
MI PROPÓSITO DE AÑO NUEVO: NO HACER DIETA
Todo esto es el escenario perfecto para que el propósito de año nuevo sea comenzar una dieta, con el objetivo de bajar de peso. Esta meta puede surgir por diversas razones (ejemplo: mejorar mi salud, ir a un evento importante este año, verme mejor…) y es normal, pero no podemos perder de vista los factores que influyen y que comenzar una dieta no es la solución.
¿Cómo saber que “estoy a dieta”?
Y si no hago dieta, ¿qué hago? MEJORAR MI RELACIÓN CON LA COMIDA
A menudo, la alimentación se convierte en un campo de batalla emocional, donde la culpa y la ansiedad pueden dominar nuestras decisiones. Sin embargo, es posible cultivar una relación más saludable y positiva con la comida.
Es importante alejarnos del control de la alimentación, que nace de querer controlar mi cuerpo (adelgazar o evitar engordar) para poder desarrollar una mejor relación con la comida a través de:
Si te surge alguna duda puedes leer más sobre la especialidad en psicología de la alimentación aquí y el área abordaje de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) aquí .
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