“El cuerpo tiene memoria” es el título del libro de Natalia Seijo que nos ha motivado a escribir este artículo y el cual recomendamos si te sientes identificada leyéndonos.
Natalia Seijo nos cuenta cómo las experiencias traumáticas o que han tenido un impacto emocional fuerte en nuestras vidas pueden quedar almacenados en nuestro cuerpo afectando nuestro bienestar. De esto trata la psicosomática, un campo fascinante que explora la conexión entre la mente y el cuerpo, y cómo nuestras emociones pueden influir en nuestra salud física. A menudo, el cuerpo y la mente están más conectados de lo que pensamos, y las emociones no expresadas o los conflictos internos pueden traducirse en malestar físico.
MENTE Y CUERPO: ¿Qué son los síntomas psicosomáticos?
Nuestros problemas emocionales pueden manifestarse como síntomas físicos. A menudo, las personas no se dan cuenta de que el estrés, la ansiedad o la tristeza pueden manifestarse en el cuerpo a través de síntomas somáticos, como dolores de cabeza, problemas digestivos o tensión muscular. Estos síntomas no son imaginarios, son respuestas reales del cuerpo a las emociones no resueltas. Por ejemplo, alguien que está lidiando con una gran carga emocional puede experimentar un dolor en el pecho o fatiga crónica, lo que puede llevar a confusiones y malentendidos sobre la verdadera causa de su malestar.
Es como si nuestro cuerpo hablara un lenguaje propio, expresando lo que a veces no podemos verbalizar. Esto puede llevar a una serie de síntomas somáticos que, aunque no tengan una causa médica aparente, pueden afectar nuestra calidad de vida.
¿POR QUÉ SOMATIZAMOS? ¿ES NORMAL SOMATIZAR?
Natalia Seijo explica que la somatización es la tendencia a experimentar el estrés emocional en forma de síntomas que se expresan en el cuerpo como indicador de que algo no funciona bien. También el estrés emocional puede agravar ciertos síntomas, como puede ser el caso de enfermedades como la psoriasis.
Esta somatización es normal. Todos somatizamos.
Señales del cuerpo que puedan asociarse a problemas emocionales:
También existen otros síntomas psicosomáticos que interfieren en gran medida en el día a día de la persona: dolor crónico, fibromialgia, síndrome disfórico premenstrual, síndrome del intestino irritable, endometriosis que no responde a tratamientos convencionales, infecciones por repetición como la candidiasis…
Por supuesto, es esencial valorar el origen orgánico de estos síntomas físicos para abordar la problemática en cuestión de la mejor forma, en ocasiones, de manera multidisciplinar con la intervención de varios profesionales.
¿CÓMO PUEDE AYUDARME LA TERAPIA PSICOLÓGICA CON LOS SÍNTOMAS FÍSICOS?
Es fundamental prestar atención a estas señales que nos envía nuestro cuerpo y aprender a entenderlas. Si experimentas síntomas físicos persistentes, es importante considerar la posibilidad de que haya un componente emocional subyacente. La psicoterapia puede ser una intervención efectiva para abordar estos problemas de índole psicosomático.
En resumen, la conexión entre la mente y el cuerpo es poderosa y merece ser explorada. Te animo a que leas «El cuerpo tiene memoria» de Natalia Seijo para obtener una comprensión más profunda de cómo nuestras emociones pueden influir en nuestra salud física.
Si te surge alguna duda puedes leer más sobre los diferentes servicios del centro aquí.
Puedes contactar directamente con nosotros llamándonos al 624 85 05 12.
Y seguirnos en nuestro Instagram: @psicologiacuidadostoledo