Redes sociales y adolescencia

En pleno siglo XXI y con las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de la vida, ignorar que forman parte de la vida de los adolescentes sería como vendarse los ojos ante la realidad social que vivimos actualmente.

Sin duda, las redes sociales son una herramienta potente pero también suponen un peligro que hay que controlar. Son una ventana al mundo para explorar pero aquello que queda publicado se escapa para siempre del control del usuario. Es por ello que hay que enseñar a los jóvenes a utilizar esta herramienta con prudencia, ya que el uso que le dan a las diferentes plataformas será determinante a la hora de identificar sus efectos. Así, algunas de las variables que influyen son la edad, el tiempo de exposición a las pantallas y, por supuesto, el tipo de contenido que se visualiza.

El atractivo de las redes sociales para los adolescentes viene dado por una respuesta rápida, las recompensas inmediatas, la interactividad y las múltiples opciones que ofrecen: chatear, mandar mensajes tanto públicos como privados, crear eventos, subir fotos y videos etc. En definitiva, se trata de ser visibles ante los demás, reafirmar la identidad ante el grupo de pertenencia y vivir conectados.

El anonimato les produce miedo, del mismo modo que les asusta la soledad no elegida. Ante esta situación, las redes sociales son el medio ideal para alejarse de la exclusión social aunque ello suponga una distorsión del mundo real.

EFECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS DE LAS REDES SOCIALES EN LOS ADOLESCENTES:

Podríamos decir que las redes sociales brindan la posibilidad de expresarse, de crear grupo de pertenencia e incluso de ampliar o mantener diferentes conexiones que no tendrían cabida fuera de la red. Por otra parte ofrecen la oportunidad de mejorar una comunicación activa, de abrir un espacio sano para el tiempo destinado al ocio compartiendo experiencias y fortaleciendo relaciones con amigos y familiares.

En el caso de los adolescentes pueden ser una herramienta útil para la exploración de su identidad y sentirse “acompañados” por personas con gustos e intereses similares incluso fuera de su entorno cercano, en cualquier parte del mundo.

Pero como comentaba al inicio de este artículo, existe una influencia negativa de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes.

Hay diversos estudios, entre los cuales podemos destacar un ensayo publicado por la American Journal of Preventive Medicine en 2017, que explican que el aumento del tiempo dentro de las redes sociales está directamente relacionado con la sensación de aislamiento fuera de las mismas, y esto puede ocasionar trastornos mentales:

  • Mayor ansiedad y depresión – las redes sociales pueden tener un gran impacto en la aparición de síntomas de ansiedad, baja autoestima o depresión, sobre todo debido a la comparación con otras personas. En redes sociales se muestran experiencias de vida, logros, lujos etc., por lo que la persona que se compara solo logra ver una vida perfecta en las redes sociales de otros. La ansiedad también puede incrementar debido a la alta cantidad de estímulos a la que una persona se expone a diario.
  • Trastornos relacionados con el sueño – se ha estudiado que pasar una cantidad de tiempo desmedida en redes sociales aumenta los trastornos del sueño, especialmente entre la población adolescente.
  • Adicción y FOMO – esa necesidad de estar siempre conectado puede deberse al “subidón” de estar recibiendo comentarios agradables, “me gusta” y cualquier otro tipo de elogio virtual. El cerebro, al generar más dopamina, busca esa recompensa inmediata lo que conlleva una necesidad de estar siempre conectado.

    Esta necesidad de conexión permanente lleva a padecer lo que se conoce como FOMO (fear of missing out) que se puede traducir como miedo a perderse experiencias y no poder compartirlas con la gente, y con un temor aún más grande de no recibir interacciones en redes sociales.

¿Cómo prevenir el mal uso de las redes sociales?

Existen una serie de recursos que pueden ayudar a prevenir los efectos nocivos del uso de las redes sociales:

  • Filtrar lo que se consume – decidir qué tipo de contenidos visualizar es un acto de amor propio hacia uno mismo, una manera de prevenir ansiedad, depresión, baja autoestima y otros síntomas negativos.
  • Establecer límites de tiempo – no se trata solo del contenido que se consume sino también del tiempo que se consume. Esto se puede hacer cambiando la configuración del dispositivo bloqueando ciertas aplicaciones después de un tiempo determinado.
  • Recordar que la vida perfecta no existe – nadie muestra el 100% de su vida en redes sociales. Así que, cuando se tenga la necesidad de comparación con otras personas y de pensar que la propia vida es menos emocionante o perfecta, recuerda que en redes sociales no se publica la realidad en su totalidad.
  • Priorizar la vida fuera de las pantallas – establece espacios para conectar con tu red de amigos, conocer gente, practicar un deporte, leer un libro etc. La vida social fuera de las pantallas es bastante más auténtica que la que se muestra en ellas.

Artículo escrito por Amaya García Zamora. Alumna en prácticas como Psicóloga General Sanitaria.

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