Problemas académicos en niños
¿Notas que tu hijo/a tiene problemas para estudiar o se frustra con facilidad? Descubre cuándo una valoración neuropsicológica puede marcar la diferencia.

Durante el curso escolar, podemos percibir que nuestro hijo o hija tiene dificultades para seguir el ritmo académico. Tal vez las tareas se le acumulan, las calificaciones no mejoran a pesar del esfuerzo o simplemente vemos que se frustra con facilidad a la hora de estudiar.

Puede resultar difícil saber si se trata de un simple bache pasajero, un problema motivación o algo más complejo relacionado con la manera en que procesa la información. En estos casos, una valoración neuropsicológica puede ser la clave para entender qué está ocurriendo y saber cómo ayudar de forma efectiva a nuestro hijo o hija.

 

¿QUÉ ES UNA VALORACIÓN NEUROPSICOLÓGICA Y EN QUÉ CONSISTE?

Una valoración neuropsicológica está compuesta por una serie de entrevistas y pruebas estructuradas y estandarizadas que realiza un neuropsicólogo para conocer en profundidad cómo funciona el cerebro de la persona a distintos niveles: atención, memoria, razonamiento, lenguaje, funciones visoespaciales, velocidad de procesamiento, funciones ejecutivas, entre otros. 

Estas pruebas suelen dividirse en sesiones de 50-60 minutos cada una, dependiendo de la edad y capacidad de concentración del niño/a. 

Una vez recogidos todos los datos, se elabora un informe detallado que incluye una descripción de los puntos fuertes y débiles de la persona, un diagnóstico (si lo hubiera) de un trastorno del aprendizaje específico (dislexia, discalculia, TDAH…) y recomendaciones concretas e individualizadas tanto a nivel académico como familiar, ya sean adaptaciones escolares, estrategias de estudio, pautas para los padres así como posibles derivaciones a otros profesionales.

 

¿CUÁNDO SE RECOMIENDA UNA EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA?
Si hay sospechas de un problema de aprendizaje que afecta al rendimiento escolar del niño o adolescente.

Hay niños/as que, pese a esforzare, no rinden académicamente porque existe un problema concreto en la forma que tienen de procesar la información. 

 

1 – ¿Qué señales pueden indicar que mi hijo necesita una valoración neuropsicológica?

No todos los niños/as con bajo rendimiento académico necesitan una valoración completa. Algunas señales de alerta son:

  • Confunde letras o palabras con frecuencia, tiene una lectura muy lenta, no entiende lo que lee, su letra es ilegible o comete muchos errores al copiar de la pizarra.
  • Le cuesta entender las operaciones matemáticas, falla al resolver problemas sencillos o no asimila conceptos matemáticos básicos.
  • No termina las tareas, se distrae con facilidad, se levanta constantemente durante las clases u olvida con frecuencia las cosas que debe hacer.
  • Olvida lo aprendido en poco tiempo, repite las mismas preguntas porque no retiene la información o necesita que le vuelvan a explicar las cosas varias veces.
  • Le cuesta organizarse, no sabe por dónde empezar a estudiar, no planifica con tiempo los exámenes o tiene dificultades para terminar lo que empieza.
  • Se frustra con facilidad, llora al hacer deberes, se queja de dolores de cabeza o tripa antes de ir al colegio o instituto, etc.

Si observas alguna de estas señales en tu hijo/a, la valoración neuropsicológica puede arrojar luz sobre las posibles causas y evitar que esas dificultades se cronifiquen o deriven en problemas mayores.

 

2 – ¿Qué problemas de aprendizaje se pueden detectar?
  • Dislexia: dificultad persistente para descomponer palabras y comprender textos, que no se explica únicamente por una falta de esfuerzo o por un entorno educativo inadecuado.
  • Discalculia: problemas en la comprensión de conceptos matemáticos básicos, a veces confundiendo números o sin automatizar las operaciones más sencillas.
  • TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad): dificultad para mantener la atención sostenida, impulsividad en la resolución de tareas, falta de planificación, etc.
  • Dificultades en las Funciones Ejecutivas: dificultad para gestionar el tiempo, para controlar impulsos, para organizarse en los estudios, así como dificultad para seguir instrucciones.
  • Dificultades de atención y concentración: se distrae con facilidad, parece que no escucha cuando se le habla, come errores por descuido, olvida cosas con frecuencia o le cuesta concentrarse durante mucho rato.
 
3 – ¿Por qué es importante realizar una buena valoración de las dificultades académicas?

Detectar estas dificultades a tiempo permite poner en marcha adaptaciones escolares para la persona que le permitan mejorar su rendimiento académico, así como trabajar en el entrenamiento de las áreas que están comprometidas. 

  • Distinguir dificultades específicas de otras posibles causas

No todas las notas bajas se deben a fata de interés. A veces, un niño/a que “no estudia lo suficiente” en realidad no sabe cómo organizar la información o cómo memorizarla de manera eficiente.

Con una valoración neuropsicológica, podemos saber si la causa se debe a una dificultad a nivel atencional, de memoria, de velocidad de procesamiento, etc., o en factores emocionales que pueden estar afectando a todas estas áreas. Así, evitamos etiquetar al niño/a de “vago” o “perezoso” cuando lo que realmente necesita son herramientas adaptadas a sus necesidades.

  • Trabajar incluso si no hay un diagnóstico formal

A veces no aparece ningún trastorno concreto, pero se detectan dificultades cognitivas. Con esta información, se puede diseñar un plan de mejora adaptado a entrenar las áreas en las que el niño/a esté teniendo problemas. El objetivo es potencial al máximo sus competencias para que, poco a poco, vaya sintiéndose más seguro en el ámbito académico.

 

¿QUÉ BENEFICIOS TIENE PARA TU HIJO/A Y LA FAMILIA UNA VALORACIÓN NEUROPSICOLÓGICA?

Saber qué ocurre y por qué puede ayudar a los padres a dejar de sentirse desorientados y sin herramientas. Un informe neuropsicológico tiene como objetivo ser una herramienta para entender mejor al niño/a, dándole los apoyos necesarios y acompañarle de forma más efectiva.

A veces, los niños/as pueden pensar que no valen o que no son buenos estudiantes cuando, en realidad, solo necesitan otro tipo de método de aprendizaje. Reconocer esto evita que se den situaciones de abandono escolar.

Cuanto antes se identifique el problema, mejor será el pronóstico. La intervención neuropsicológica en cursos tempranos facilita que el niño/a adquiera estrategias que le hagan mejorar a nivel académico y poder tener una base sólida de cara a cursos posteriores.

Psicóloga y neuropsicóloga

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